El puzle


Sí , es un puzle.

Te pasas la vida intentando que todo encaje y pasan los días, las semanas y los meses y  la pieza no encaja.

Pero tú sigues intentándolo minuto tras minuto forzando el hueco para ello.
Insistes y sigues en el camino de la vida.  Creas familia e intentas ser feliz esforzándote en colocar esa pieza que sigue resistiéndose;  en ese momento,  por supuesto, no lo ves.
Tu afán es que todo encaje pero por culpa de querer ubicar esa pieza haces daño al resto de piezas que ocupan la base, esa base que es tu persona y ese resto de piezas que son tus hijos y las personas que quieres.

Ellos ven que algo no funciona pero tu afán de seguir insistiendo en colocar la pieza no les deja ver lo que es.

De pronto, un día, te miras al espejo, abres bien los ojos y un flash aparece en ti, ya sabes por qué no puedes terminar el puzle !; esa pieza no corresponde al lugar durante tantos años queríamos colocar y pertenecía a otro puzle y a otra base y aunque ella aún no lo sepa, terminará ubicada.

Entonces comienzas el camino con dolor, dudas, sufrimiento incertidumbre un poco también un VALOR y CORAJE y con la fuerza que no tuviste anteriormente para cambiar esa pieza de sitio y colocarla en su lugar.

Y lo logras, y no te lo crees y te encuentras perdida, desubicada, extraña pero invadida por un sentimiento desconocido, tal vez es FELICIDAD Y DIGNIDAD.

Ahora todo está en su sitio y las piezas de tu puzle se recolocan a sí mismas y ocupan todo el espacio creando el puzle perfecto.

Con ésta metáfora he querido resumir mi vida. Conocí muy jóven al que después fue mi marido y padre de mis hijas. Un hombre bueno pero no para mí, y tal vez esa bondad fue lo que me hizo alargar el proceso de separarme aunque como pareja era un desastre, sin intereses comunes, sin interesarnos en compartir nuestro tiempo libre.

Y tras 30 años y con la ayuda de mis  amigas,  que son siempre un gran impulso, entre ellas tú ocupando un gran lugar Claudia González (¡qué suerte que esté en mi vida!),  conseguí separarme.

Se puede y todas las mujeres que no se sientan felices en su relación deben saberlo.

Hay que salir de ahí sin miedo porque se abre otra vida y hay que aprovecharlo.
Y doy las gracias a las personas que me dieron fuerza y valentía para lograrlo, entre ellas tú Claudia González, gran apoyo en mi vida, mi AMIGA.

Escrito por Mar,

(gran amiga y compañera de vida; gran mujer luchadora de emociones, trabajadora donde las haya, superadora de retos y ahora,  una mujer empoderada que se permite vivir la vida que merece gracias a su afán de perseguir su felicidad a través de sus acciones).

¿Quieres recibir GRATIS tu cuaderno de ejercicios de coaching?

Suscríbete y recibe en tu correo el cuaderno para tomar decisiones desde tu coherencia conectada con tu esencia.

Añadir comentario