Cómo experimentar la vida desde el ser descansando de tu identidad

Estoy en modo reestructura:

Reestructurando mi casa, reestructurando mi web, reestructurando mi vida laboral, reestructurándome por dentro, reestructurándome por fuera, ¡Claro, todo va unido!
Una vez te abres a experimentarte aparece el vacío, la incertidumbre, la pérdida de una identidad, el miedo, el “no sé mañana pero hoy estoy aquí”. Aquí donde toda experiencia la vivo intensamente, sabiéndome partícipe de ella al 100%, cocreandola antes y durante, atrayendo personas, momentos, instantes donde soy capaz de detener incluso el tiempo porque sé que es sólo ahora. Sé que nada es para siempre y, la verdad que quién inventó esto, fue un ser muy inteligente porque no estamos hecho para sostener nada que sea eterno.
Este cumpleaños pasado me puse el propósito de que iba a visitar muy poco mi casa del miedo. Ahora visito más la casa del amor donde el miedo se vuelve muy chiquito, perdiéndose incluso en el olvido. La curiosidad y la valentía le mantienen a raya y la creatividad, los espacios nuevos y mi sonrisa me lo agradecen.
Miro atrás, un año, dos sólo y ¡que distinta me siento por dentro comparada con esa pequeña Claudia que era, aunque ya apuntaba maneras  . No sabría especificar la fórmula para tal cambio porque tiene tantos ingredientes que todos van sumando hacia el fin, el cual creo que es de evolucionar: adentrarse cada vez más dentro de sí para por fin ser quién vino a ser.
Una vez me amo yo, todo se vive tan distinto y distante. Distante de miedos, rechazos, engaños, superficialidad, huidas, el no sentido, de personas, de rollos patateros “infidelizándome” yo misma. Distinto desde el amor, la paz, la serenidad, el valor, la sensatez, la honestidad y la sencillez. La vida es un viaje que va desde lo complicado hacia lo sencillo, todo lo sencillo fluye.

Así abandono  a mi identidad de Claudia González, mujer, madre 3 hijos…bla bla bla y me embarco hacia caminar mi ser, experimentando la libertad de ser.

La decisión de apostar por mi misma es un reto diario, agotador en ocasiones aunque ya sé tratarme amorosamente y preveer el momento de sacar la bandera blanca de la rendición. Me rindo a mí, a mis heridas cada vez más sanadas, a mi compasión, a mi silencio venido tras ese despertar.
A veces me pillo escapándome para coger el tren del pasado, allá donde estaba dormida para parar un ratito el mundo, pero enseguida me miro a los ojos, me pinto los labios de rojo y regreso a mi  , volviendo al modo de atreverme a ser mas allá de mi identidad.
Creo que mi vida va a seguir aún más en modo reestructuración, de hecho creo ya que, en el desequilibrio y en la inestabilidad está el verdadero equilibrio y sabor de esta vida.
No sé nada, sólo sé lo que hoy sé y seguro que todo es una ilusión que me está dictando una parte de mi-

¿Quieres recibir GRATIS tu cuaderno de ejercicios de coaching?

Suscríbete y recibe en tu correo el cuaderno para tomar decisiones desde tu coherencia conectada con tu esencia.

Añadir comentario